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miércoles, 21 de enero de 2009

¿Ha pasado la crisis?

El lunes me fui a urgencias porque ya estaba hasta las narices.
En urgencias me volvieron a poner otra inyección, esta vez era valium, y me mandaron otro tipo de pastillas, Zomig.
El caso es que parece que estoy mejor, ya que tanto los pichazos como los mareos (y otros síntomas) parece que están remitiendo.
Espero que esta crisis ya haya pasado (y no sea sólo una ilusión de un par de días), mientras mis ánimos están mejorando ...


Nota: estoy esperando cita para el neurólogo.

lunes, 19 de enero de 2009

Y ya van 17 días ...

17 días insoportables, 17 días en los que habré descansado varias horas del dolor de cabeza, 17 días en los que he tenido que cambiar mi vida una y otra vez porque no podía con mi cuerpo, 17 días que ya me tienen el ánimo por los suelos...
Cuando fui al neurólogo me mandó un tratamiento para 6 meses. Al terminar pararía y sólo me quedaría con Naproxeno 500mg. y Maxalt Max 10 mg. para cuando me doliera la cabeza. Pues bien, así estuve hasta el día 9. Los días siguientes estuve tomando -sí me automediqué porque me iba a volver loca- ampollas de Nolotil que decían eran magníficas y nada, hasta el martes 13 fui al médico de cabecera.

El médico de cabecera me estuvo explicando que era la enfermedad -por si no lo sabía- y aunque le pedí que me derivase al neurólogo, no lo hizo.
Me mando una inyección de corticoides y para el día siguiente si me dolía - que según él era improbable - 2 pastillas de corticoides y 2 Antalgín 550mg durante tres veces al día (porque el que me había estado tomando no era el que debía).
La tarde, después de la inyección, fue buena, me molestaba la cabeza pero bien -incluso fui productiva-, ahora, al día siguiente, dolor de cabeza de nuevo, claro, con sus mareos y su malestar típico.
Cuando me sentí mejor, tal como me dijo, dejé de tomarme las pastillas, pues bien, este sábado pasado, después de un movimiento que realicé -y mira que tengo cuidado- me dió un buen pinchazo en la cabeza y comenzamos otra vez.
Estoy tomándome las 2 pastillas de corticoides y el Antalgín tres veces al días, pero parece que este dolor no va a desaparecer.
Sólo me puedo tomar las pastillas con corticoides durante 3 días, si al tercero, que es el martes, no se me ha pasado iré de nuevo al médico que me dijo que en 2 días estaría como una rosa.

Nota: He estado repasando el Blog y siguen los mismos síntomas que he descrito en otros post: la lengua como un zapato, mareos, el olvido, falta de concentración, improductividad, desgana, bajo estado de ánimo, me pesa el cuerpo y el alma, hormigueo en las extremidades, la sensación de levantarse con resaca, ... en fin, un gustazo.
También, he recordado la crisis que me duró un mes y 19 días.... espero que esta no dure tanto...


viernes, 9 de enero de 2009

Feliz Año 2009 le desean sus migrañas


Así empecé yo el año, con un vaso de agua y mis pastillitas para las migrañas ... un gustazo.


El 31 de diciembre lo pasé en Córdoba y pensamos en quedarnos en Córdoba hasta el 2, día que tenía una comida con compañer@s.
El día 2 me levanté con esa sensación de pesadez, mareos y dolor de cabeza. Pastillazo y a esperar... pero nada, aquello no pintaba bien.
Llamé a los compis y les dije que no iba a la comida y, bueno, pues a partir de ahí, tuve que quedarme algunos días más en Córdoba, a pesar de que mi familia estaba en Belmez.
¿Por qué me quedé más días en Córdoba? Pues porque si parecía que después de un par de días todo iba mejorando, no quería que empeorase por el viaje y los cambios de presión.
Después de unos días en Córdoba, nos marchamos a Belmez, por lo menos que me pudiera despedir de mi familia que ya marchaban y las migrañas continuaban, y a mí cada vez me dolía más todo y mi susceptibilidad aumentaba.
El día 5 fue fatal y ya iban 4 días con mareos, los ánimos por los suelos, hormigueo en las manos y los pies y, por supuesto, ese dolor de cabeza con el que no soportas ni el canto de los pájaros.



Los días han ido pasando y lo más duro de la crisis han pasado. Tengo “pinchazos” pero se pasan. Los mareos van remitiendo.

Durante estos 5 ó 6 días que me ha durado esta última crisis ha habido un debate en mi familia, en la que tengo 2 familiares que, también, la padecen.
A ellas les suele durar las crisis unos 2-3 días, en el que hay uno con unos dolores fortísimos, cuya solución -por lo general- es tomarse la medicación y dormir a oscuras. A mi, no me pasa esto. A mí las crisis me duran varios días, con dolores fuertes/moderados (¿esto existe?) y la cuestión que se planteaba era si esto le pasaba a otras personas.
Así que aquí os dejo la pregunta:

¿Cuánto suelen durar vuestras crisis?

martes, 21 de octubre de 2008

Estados de ánimo


Una de las cosas que menos soporto de las migrañas es lo hundida que te deja.


Foto de Sinsemilla.

jueves, 17 de mayo de 2007

Migrañas

He copiado un artículo que ha escrito una sufridora migrañosa Chesi, en su Blog, y que me ha parecido muy interesante, sobre todo porque las que las padecemos nos hemos sentido muy identificadas.
MIGRAÑAS
¿Has sentido alguna vez un dolor de cabeza tan salvaje que parecería que te has estado dando de cabezazos contra el parachoques de un camión? Si estás pensando en ese dolor de cabeza que produce la resaca de whisky de garrafón, déjame decirte que de lo que te estoy hablando es 40 veces peor. Si consigues hacerte a la idea, te acercarás por un momento a algo parecido a lo que siente una persona que sufre ataques de migraña.

La migraña es una enfermedad crónica de tipo neurológico, de causa no conocida, que se manifiesta por crisis o ataques repetitivos de un fuerte dolor de cabeza originado en uno de los lados del cerebro (más o menos, como si una garra con las uñas larguísimas te apretara el lado izquierdo de la cabeza clavándote las uñas en el cerebro), que suelen tener una duración de entre unas horas y varios días, acompañado de náuseas, mucosidad, fotofobia (molestia a la luz) y fonofobia (molestia al ruido), y que empeora con la actividad física. No puedes leer, no puedes pensar con claridad, sientes molestias al tratar de mantener los ojos abiertos, te molesta la luz, te cuesta hablar, te cuesta moverte, se te quitan las ganas de comer, tienes ganas de vomitar, no te deja dormir (con lo cual, la falta de sueño también repercute negativamente sobre el cuerpo intensificando los síntomas de la propia migraña), incluso cualquier movimiento de tu compañero de cama te hace gritar de dolor…

Como es evidente, una crisis de migraña te deja para el arrastre, postrándote en cama casi sin poder moverte y sufriendo unos dolores terribles de cabeza. Según la Organización Mundial de la Salud, la migraña está considerada una de las enfermedades más discapacitantes, ¡junto a la tetraplejia y la demencia! No en vano, es una de las principales causas de absentismo laboral: según un estudio presentado en el IX Congreso de la Federación Europea de Sociedades Neurológicas que se celebra en Atenas, los pacientes pierden en promedio un día de trabajo al mes, y según los datos del Programa PALM, repreenta alrededor de 9 días perdidos al año y un coste de 642 millones de euros anuales.

Si la migraña no es bien tratada puede convertirse en un infierno. Además de perturbar las relaciones familiares y amistosas, se resienten la vida profesional y hasta la propia autoestima. Sólo un 19% de los afectados consigue no perder ni una jornada de trabajo o de estudios, pero un 55% falta hasta diez días al año; un 15% entre 11 y 20; un 9% entre 21 y 50, y un 2% más de 50. En cuanto a los sentimientos personales, un 87% reconoce que pierde vitalidad y capacidad de concentración, mientras que un 80% admite que su carácter empeora y confiesa su hastío y frustración.

Y lo que es peor: por el momento no tiene cura (es una enfermedad crónica) ni remedio que lo alivie. No hay NADA que alivie los dolores de cabeza producidos por la migraña, por lo que lo único que los médicos pueden recomendar en estos casos son cosas que no se pueden adquirir en farmacias: silencio, oscuridad, tranquilidad (sobre todo, mucha tranquilidad), y evitar el chocolate, el café, el alcohol, etc.

La migraña es una enfermedad mayoritariamente femenina (se calcula que 3 millones y medio de españoles sufren migrañas, de los que el 70% son mujeres) y suele estar asociada a episodios de estress y a la menstruación. Suele aparecer en la adolescencia, y se prolonga hasta alrededor de los 45 años. ¿Puedes hacerte a la idea de lo que significa vivir durante 30 años de tu vida con intensos dolores de cabeza que aparecen cuando menos te lo esperas y prácticamente te dejan incapacitada durante varios días?

A pesar de todo esto, existe un gran desconocimiento en general sobre todo lo que rodea esta enfermedad neurológica. Baste mencionar una única cifra: el 20% de las mujeres que padecen migrañas no visita al médico. Una cifra sorprendente, teniendo en cuenta que estamos hablando de una enfermedad neurológica, y no de un simple dolor de cabeza. La incomprensión en el entorno de la afectada retrasa en la práctica la consulta al médico y el adecuado diagnóstico del síndrome. Un 42% de los europeos (38% en el caso de los españoles) tarda más de tres años en acudir al doctor por primera vez.

Otro aspecto relacionado con el desconocimiento que dificulta la vida de las personas que padecen migrañas es la incomprensión social relacionada con esta enfermedad. Es común que en su entorno laboral sus propios compañeros no comprendan el alcance de la situación y se refieran a la persona en tono despectivo, minimizando la gravedad de la enfermedad por puro desconocimiento, con frases del estilo de “está de baja por un dolor de cabeza”. Más aún, en el propio entorno familiar de la persona afectada son corrientes frases del estilo “no puede ser que estés así por un simple dolor de cabeza“, o “anda ya, que te quejas de vicio“, o “mira que eres blanda y tienes poco aguante” o “tómate una aspirina, levántate de la cama y deja ya de quejarte“… Así, al dolor crónico hay que sumarle la incomprensión social.

Por esas causalidades que tiene la vida, el 12 de mayo, día de mi cumpleaños, es el día mundial de la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica, una enfermedad que me ha tocado sufrir de cerca debido a que mi madre está afectada. Se cree que las migrañas pueden ser hereditarias, y están íntimamente relacionadas con las enfermedades del grupo del dolor crónico. Entre ellas, la fibromialgia provoca dolor crónico y es difícil de detectar debido a la vaguedad de los síntomas; el dolor crónico cambia la vida, causa depresión, imposibilita a los que lo padecen de hacer actividades cotidianas e incluso puede conllevar la pérdida del trabajo, según el último estudio Pain in Europe de 2005, una encuesta a nivel europeo que en España está avalada por la Sociedad Española del Dolor. Las migrañas, con todo lo que conllevan, son sólo una versión ligera de esta otra enfermedad, de la que escribiré en breve.
Yo sufro de migrañas. Por suerte para mí, no son demasiado frecuentes (3 ó 4 veces al año, a lo sumo), pero estoy en una edad en la que el ciclo del dolor es ascendente. No logro imaginarme cómo será mi vida conviviendo con este dolor más a menudo (ni consigo imaginarme la fortaleza que tiene mi madre al convivir A DIARIO con un dolor que le recorre todo el cuerpo). Hoy es uno de esos días en los que gustosamente me habría quedado en casa con la luz apagada y las ventanas cerradas. El último ataque de migraña que estoy padeciendo no me ha dejado dormir en toda la noche; a las 3 de madrugada, tras horas de intentar superar las náuseas, estaba intentando vomitar sin ningún éxito (¿qué podía quedarme en el estómago a esas horas de la noche?); la consecuencia obvia es que hoy, además del terrible dolor de cabeza, me duele todo el cuerpo, las cervicales me están haciendo polvo, casi no me tengo en pie y no puedo tirar de cafeína para suplir la falta de horas de sueño porque acentuaría la intensidad el dolor de cabeza, ya de por sí inaguantable.

Hoy he venido a trabajar tras vencer la resistencia opuesta por mi pareja, que no quería dejarme venir a trabajar en estas condiciones, y tras hacerme a mí misma la promesa de volver a casa si la situación se me hacía insoportable. De momento, aquí estamos, al pie del cañón y resistiendo como una campeona. Le he comentado la situación a mi jefa, y no sólo lo ha entendido sino que ha tenido el detalle de encomendarme una serie de tareas mecánicas que no requieren demasiado esfuerzo mental por mi parte. Hoy no estoy en condiciones de hacer otra cosa.

miércoles, 16 de mayo de 2007

¿Qué me está pasando?

Ayer después de trabajar, como muchas otras veces, nos paramos a tomar una cerveza (por supuesto, sin alcohol).
A mí, como ultimamente me ocurre, no me apetecía mucho, pero a mi pareja sí y bueno, también, es bueno tener un rato de distensión después de un duro día de trabajo.
Al rato de estar en el bar donde nos estábamos "relajando", plaf! pinchazo ...


Empecé a ponerme mal por momentos, no podía tener los ojos abiertos, me sentía como si estuviera cayendo en un agujero oscuro.

Mi cuerpo cada vez me pesaba más y parecía que mis extremidades desaparecían.

Ya le dije a mi pareja que no aguantaba más, necesitaba irme.

El coche estaba aparcado a unos minutos del centro de trabajo y no podía andar.

Me tuve que agarrar a él porque no me sentía capaz de dar un paso tras de otro. Daba la sensación de que las órdenes tardaban en llegar a mi cabeza.

Cuando estoy así estar montada en el coche es un suplido: el movimiento, el ruido, el cerrar las puertas, etc., todo me molesta.

Llegué a mi casa, como la persona que llega a un lugar que es su fortificación.

Mi perrita dándome la bienvenida, pero casi me tiraba, no tenía fuerzas para mantenerme en pie.

Me fui derecha a la cama, a acostarme, a aislarme ... era un momento que la cabeza me dolía, pero por otra parte no me "sentía" ni la cara, ni las piernas, ni los brazos, eran sensaciones extrañas.


Cuando cogí fuerzas me puse el pijama, como pude (con el estómago levantado y sin ganas) me comí un yogurth para tomarme el pastillazo y calenté mi almohada de semillas y con la radio muy muy bajita, que me relaja, me fui a la cama a esperar.

No conseguía ni levantarme para ir al servicio.

Al pasar un rato llegaron los nervios, la tensión, la rabia... ¡¡¡¡necesito descansar!!!!, ¡¡¡¡llevo más de un mes así!!!! ... ¡¡¡¿por qué me pasa esto????!!!!!... me prepararon un tila y más almohada ... y mientras piensas ... "tengo que relajarme ... tengo que relajarme ...".

¿Cómo ha sido la noche? Dentro de lo que cabe no ha sido mala.

Estoy mal, no aguanto nada, no me aguanto yo, pero estoy en el trabajo.

Me ha costado mucho levantarme de la cama, preparme el café, ... llego a sentir que es un gran esfuerzo pulsar las teclas mientras escribo esto.

Mi pareja dice que cuanto pase el momento complicado de la mañana que me vaya a casa ... pero no quiero, porque necesito sentir y pensar que la migraña no me puede.


La semana pasada tuve otro achuchón, así que sólo he descansado unos días.

Me siento una piltrafa, un trozo de carne ...

Me pesa el cuerpo y el alma ...

Me duele la cabeza, me siento insegura para caminar, me cuesta caminar ...

Ojalá pudiera cerrar los ojos y abrirlo cuando todo hubiera pasado ... y despertarme con paz y tranquilidad ...